Del agua helada al calor de hogar: Cómo encontré (por fin) un técnico de calderas de confianza en Pontevedra
Si vives en Pontevedra, sabes que aquí el frío no es solo una temperatura; es una sensación que se te mete en los huesos debido a la humedad. Por eso, cuando tu caldera decide morir un viernes por la tarde en pleno febrero, no es un contratiempo: es una emergencia nacional. Eso fue exactamente lo que me pasó. Estaba en la ducha, con la cabeza llena de champú, cuando el agua pasó de «agradable tropical» a «glaciar ártico» en cuestión de segundos. La caldera, una vieja compañera de batalla que…read more